lunes, 5 de julio de 2010

LA MUSICA EN LAS ESCUELAS CHILENAS


    

    Tradicionalmente, las prácticas musicales en nuestras escuelas han estado principalmente como una forma de recreación y adorno. Aparece "obligatoriamente" para las Celebraciones de Actos Académicos, Aniversarios, Efemérides Nacionales, Ceremonias de Licenciaturas y también, para la visita de algún "ilustre". Es decir, aparece la música como un evento artístico fugaz "de relleno" y lo que menos tiene es un motivo o intento formativo-educativo. Al parecer, y esto no ha cambiado, el Educador Musical y sus alumnos, siguen rindiendo examen público cada vez que hay una presentación musical, sometiendo al juicio eterno de quienes ven y escuchan el trabajo musical.
Sè de muchos amigos y amigas Educadores musicales, entre los cuales mi incluyo, que han buscado dignificar su trabajo dándole la real importancia desde el punto de vista formativo. ¡¡¡ BRAVO POR ESO !!!

Sin embargo, las experiencias artísticas en educación, como prácticas significativas de aprendizajes, no han sido valoradas. Porque se pone un enfermizo énfasis en aquellas áreas que según el criterio imperante en las sociedades modernas, potencian el uso de la Razón como único método válido para comprender y explicar el mundo físico, social y cultural.

Fuente : Blog Profesor Raúl Cardenas Soza 



 Es necesario poner más incapié en la enseñanza del área musical en las etapas escolares, ya que, en la mayoria de ellas nunca se le a dado la real importancia que tiene realmente,  en el aprendizaje y en el estímulo que esta provoca.

Más allá de solo ver la música como un adorno de relleno deberia ser enseñada desde el punto de vista educativo y desarrollar en los alumnos distintas habilidades, sobre todo motoras y psicológicas.

La música a través de diferentes examenes se a demostrado que trae efectos positivos, como veremos más adelante.


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EL EDUCADOR MUSICAL

 

    Maestro es aquella persona que siente el deseo y al mismo tiempo posee la capacidad natural o adquirida de transmitir u conocimiento que le apasiona o interesa profundamente.
El requisito que se debe exigir de un maestro de música en la escuela es ese precisamente: ser "maestro".       Maestro por su preparación pedagógica, por su preparación cultural, por sus conocimientos de la sicología infanto-juvenil y "maestro de música" al fin, por su especialización.
En cuanto a la preparación especial del maestro de música, existen otros requisitos exclusivos de su especialización.

    En primer término y con el título de indispensables, figuran tres cualidades irrebatibles: afinación, oìdo musical y coordinación rítmica. Un educador musical que toque mal el piano, por ejemplo, puede enseñar música cantando, independizándose del instrumento que no domina. Pero lo importante es que entone bien y luego que su oído sea capaz de luzgar si los alumnos han repetido bien lo enseñado por él.

     Otro elemento de la especialización lo constituye el dominio de un instrumento musical. En Chile por lo general la preparación es en piano, guitarra y/o flauta dulce.
     Un pedagogo ha de ser además un sicólogo que represente, para los ojos del niño, un ideal musical y humano. También debe dominar los elementos de la sicología musical y la sicología infantil y juvenil. Para poder enseñar música a los niños, ha de penetrar en la naturaleza íntima de la música y comprender su rico contenido humano. La música es una manifestación del espíritu y con el espíritu del niño estamos trabajando en la clase de música.

     Quien está encargado de guiar musicalmente al niño, al púber o al adolescente, debe estar animado de una vida musical en la que el sentido rítmico, la sensibilidad auditiva y la inteligencia se unan en una síntesis viviente, pues será esto lo que impulse al niño a sentir un real amor por la música.
    Al educar musicalemente al niño o al joven, debemos desarrollar en él, ante todo, el sentido del movimiento, la sensorialidad y la afectividad y, posteriormente logrados estos dominios, desarrollar la instrucción, que compromete en gran parte la actividad cerebral. Existen en el niño principios musicales innatos. Por eso el profesor debe saber distinguir entre los elementos inherentes a su naturaleza que solo basta desarrollar y aquellos que es preciso enseñarle de acuerdo con una convención adoptada.

     Un pedagogo esclarecido puede emprender la preparación de cualquier niño normal al estudio de la música considerada a la vez desde el punto de vista científico y artístico. Como ciencia la música se dirige al intelecto; como arte requiere, además, la colaboración del dinamismo corporal y de la sensibilidada afectiva.
     Es necesario que tengamos en cuenta el claro convencimiento de la necesidad de cuidar la educación musical a nivel de los más pequeños, jardines infantiles y primer ciclo básico. Ya que de estas raíces se logrará una educación eficaz.

 




Método Suzuki: "niños felices a través de la música"
     Los niños son capaces de superar cualquier desafío. Esa es la filosofía subyacente en el método Suzuki: un sistema de aprendizaje musical creado hace casi medio siglo por el maestro japonés Sinichi Suzuki y cuyo principal objetivo es hacer niños más felices a través de la música.
Suzuki tomó la premisa de que si todo niño puede aprender su lengua materna, por compleja que sea, también puede aprender música si se le enseña de manera tan natural como un idioma y se le estimula a tocar, tanto como se le motiva a aprender a hablar.
     El Método Suzuki se basa en la educación temprana del oído. Los niños se inician en la disciplina a partir de los tres años de edad, familiarizándose con la música y el instrumento que elijan, como si todo fuera un juego.      Las claves son la imitación, mucha práctica y la participación activa de los padres, quienes asisten a las clases durante toda la primera etapa del aprendizaje. Por eso se utiliza el concepto de triángulo, en que el maestro y los padres están en la base, potenciando al niño, quien está en la punta.




La experiencia chilena



El método Suzuki llegó a Chile a fines de la década de los ochenta. Desde entonces, cada vez gana más adeptos, por sus ya comprobados beneficios. Se aplica como actividad extraprogramática en algunos colegios y jardines infantiles. La conocida orquesta de niños de Curanilahue es un buen ejemplo de cómo el método Suzuki da frutos musicales. De todos modos, el propósito principal no es crear grandes concertistas, sino que darle a todos los niños la oportunidad de dominar un instrumento y expresarse a través de la música.

“El aprendizaje es muy afectivo y natural, con un refuerzo positivo constante y la música se aprende por oído en la primera etapa, es decir, el profesor le muestra la música al niño para que la repita. Cuando el pequeño ya se ha familiarizado técnica y emocionalmente con las melodías, el instrumento y también con el profesor, sólo entonces se lo introduce en la lectura de la música y alcanza el mismo nivel que los niños que aprenden con el método tradicional. Sin embargo, la gran diferencia está en el aspecto emotivo, explica Blancamaría Montesinos, presidenta de la Asociación Suzuki de Chile.

Hace casi diez años que enseña piano en un colegio capitalino, que es el único de Latinoamérica que ha integrado el método a su curriculum. Blancamaría afirma que los beneficios no sólo son musicales, ya que por medio de esta disciplina también se estimulan otras habilidades, especialmente la concentración y la memoria, además del saber escuchar y esperar, trabajar en grupo y adquirir un espíritu de colaboración por sobre la competencia. 


El método Suzuki puede ser también una efectiva ayuda para los niños hiperactivos, con déficit atencional o problemas de concentración. “Lo que los niños necesitan es un buen manejo de parte de los adultos. Ellos están acostumbrados a sentir la presión de los padres y profesores y eso los lleva a sentir ansiedad y experiencias poco gratas, pero en el método Suzuki es todo distinto, porque se piden y se dicen las cosas de una manera efectiva, pero sin hacer sentir mal a nadie. Con una actitud positiva se pueden lograr muchas más cosas que con presiones”.


Asegura que más que un método, se trata de una filosofía:


“Esta metodología nos lleva a tener una filosofía de vida, porque comenzamos a ver al niño en toda su potencialidad. Siempre miras todo en positivo. Si hay dificultades, no se muestran, sino que se buscan las soluciones, confiando siempre en que el niño tiene la capacidad para superar cualquier problema. Con esto se la ayuda a desarrollar su seguridad e inteligencia emocional, que en el futuro va a ser un punto importante de apoyo en todos los aspectos de su vida”



Imitando se aprende


Bajo la mirada del método Suzuki, todos los niños tienen talento. Por eso, todas las actividades están dirigidas a desarrollarlo y hacer que dominen un instrumento, que puede ser violín, piano, violonchelo, guitarra, flauta dulce o flauta traversa.


El niño aprende a tocar un instrumento tal como lo hace con su lengua materna. No hay plazos fijos para aprender, sino que cada niño lo hace a su propio ritmo, estimulado por los padres, quienes están constantemente animándole a hablar y repiten una y otra vez las palabras, hasta que el pequeño las aprende. Todas las palabras son agregadas al vocabulario y éste aumenta toda la vida, pronunciando y expresándose cada vez en forma más perfecta.


Hay dos tipos de clases. Algunas son individuales, en las que el niño asiste acompañado por sus padres, quienes están participando activamente en su primera aproximación a la música, mientras el profesor le muestra melodía, le enseña a tomar el instrumento y toca las primeras notas, para que el pequeño las imite. Es una enseñanza muy personalizada y en que cada niño aprende a su propio ritmo.


Otras clases son grupales. En ellas, el profesor prepara actividades para que todos los niños que participen logren tener una experiencia exitosa y entretenida.


A diferencia de los sistemas tradicionales de música, el alumno aprende por imitación, y después se inicia en la lectura musical. Las canciones que los niños aprenden con este método son muy atractivas, y los motivan a avanzar más en sus conocimientos y mostrarlos a los demás. Así, mediante la práctica y el estímulo constante de los padres y el profesor, el niño aprende piezas musicales de mayor complejidad.


Si jamás imaginó a su pequeño dando un concierto, quizás esta sea la oportunidad para hacerlo, y de paso, reforzar la relación padre e hijo a través de la música.





(http://blogdelproferaul.blogspot.com/)


4 comentarios:

  1. Es lamentable como se ha perdido un gran potencial artístico en las aulas, "gracias" al descuido de profesores que como bien dices en la entrada han olvidado el verdadero sentido de enseñar la musica a sus pupilos, pero mas allá que sólo musica... han olvidado que es un ARTE y como tal requiere de cuidados y atencion especial.

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  2. concuerdo 100% con Moises.. se ha perdido el potencial en el aula con respecto a lo musical :/.
    A veces al maestro de música no se le aprecia tabto como al de matemáticas.. que lástima eso :(.
    y tod esto pasa porque en Chile no está la cultura musical. Ojalá que con el tiempo esto pueda solucionarse

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  3. compañeros muy buen material.. interesante e importante.. ya que encontramos que deberia resaltarse de las musica en las aulas de clases..ayudaria mucho a los alumnos en su aprendizaje.

    vanessa cier y lesly muñoz

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  4. es muy bueno el tema que internamente se abrio, ya que, eso de los maestros de musica y mate y etc son muy importantes pero ahy que pensar que la matematica por ejempo solo ayuda a a matematica propiamente tal. pero la musica cuando hace su efecto en la vida de las personas produce muchos efectos positivos como es la concentracion, y eso sirve para cada materia o ramo.. es por eso que necesariamente hay que darle el verdadero sentir e importancia a la musica y sus efectos en la educasion sobretodo basica y pre-basica.

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